Copa de Andalucía Benjamín y Alevín: Más que Medallas, una Fiesta del Aprendizaje
La reciente celebración de la Copa de Andalucía para las categorías benjamín y alevín nos deja una estampa vibrante de nuestro deporte. Ver el pabellón lleno de judoguis y cinturones de colores es siempre un espectáculo, pero como educadores y entrenadores, nos obliga a reflexionar: ¿Cuál es el fin real de estas competiciones: validar un resultado con una medalla o fortalecer la formación del nuestros alumnos?
La Competición como Herramienta, no
como Fin
A menudo, el entorno competitivo adulto contamina las categorías de
formación. Sin embargo, en estas edades (sub-9 y sub-11), el tatami de
competición debe ser una extensión lúdica del club. No renegamos de la
competición; al contrario, la defendemos como una herramienta pedagógica
insustituible.
Competir a estas edades sirve para:
- Gestionar
emociones: Aprender a lidiar con los nervios antes de salir y la frustración
tras una derrota.
- Socializar: Entender
que el rival es un compañero de juego. En judo se necesita del compañero
para progresar.
- Autonomía: Te
enfrentas solo al tatami, pendiente del orden de llamada y la figura de un
árbitro además de respetar las normas del arbitraje.
El Papel Crítico de los Clubes:
Preparar el "Escenario"
El éxito de un judoka en la Copa de Andalucía no se mide por color de la
medalla, sino por las ganas con las que vuelve a entrenar el lunes. Desde los
clubes, nuestra labor es desmitificar el resultado.
Debemos preparar estas citas con un carácter festivo. Salimos del
espacio natural de entrenamiento, el club, partimos del calentamiento
compartido y nos enfrentamos un entrono distinto al que nos enfrentamos de
manera habitual en la práctica de nuestro deporte. Si convertimos la
competición en una actividad donde el ganar es todo, corremos el riesgo
de quemar etapas y provocar el posible abandono prematuro antes de llegar a
categorías donde el rendimiento empieza a ser relevante.
El Puente hacia la Categorías Superioes (Infantil y Cadete)
En la formación de un judoka hay que
ir paso a paso y poquito a poquito. La etapa benjamín y alevín creo que debe de
ser “judo recreativo-competitivo". En estas etapas se asientan las
bases técnicas y psicológicas que permitirán al deportista dar el salto con
garantías a las categorías superiores donde la competición puede ser el
referente del entrenamiento y uno de los fines.
En estas edades creo que hay que fomentar el Randori reglado, debe
entenderse como una prueba de formativa, ya habrá tiempo de Shiai y de
buscar campeones.
Conclusión: Una Fiesta del Judo
Andaluz en estas categorías
Felicidades a todos los clubes, familias, organización y, sobre todo, a los
pequeños grandes judokas que lo dieron todo en la Copa. Sigamos trabajando para
que la competición sea siempre un lugar de formación, educativa y alegría,
donde se está aprendiendo a caer y levantarse en el tatami, pero mañana
aplicarán esa misma resiliencia en su vida diaria.
¡Nos vemos en la próxima! Hajime.

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