Reflexiones tras el Ranking de Lucena: El preocupante aumento de la violencia verbal y gestual en el tatami

Tras una intensa jornada en Lucena (Córdoba) con motivo del ranking infantil y cadete, regreso con una mezcla de orgullo y profunda preocupación. Aunque esta competición es una cita clave donde nuestras jóvenes promesas se juegan el acceso a la final del Campeonato de España, lo vivido fuera del tatami me obliga a alzar la voz sobre comportamientos que están dañando la esencia de nuestro deporte.



El brillo de los deportistas frente a la sombra del entorno

Es de justicia empezar destacando a los chicos y chicas: se comportaron con una entrega absoluta, mostrando su mejor versión técnica y humana. Representan el verdadero espíritu del judo, ese que promueve el respeto, la superación y la humildad.

Sin embargo, resulta doloroso comprobar cómo ese esfuerzo se ve empañado por adultos que parecen haber olvidado el código moral que inspira nuestro deporte.

La responsabilidad del entrenador: liderazgo vs. protagonismo

Es inadmisible la actitud de ciertos entrenadores que priorizan el triunfo a cualquier precio, descuidando las formas y ofreciendo un ejemplo muy alejado de la filosofía del judo. El entrenador es la imagen de un club, un referente formativo; no un protagonista que deba destacar por sus gritos o gestos agresivos.

Es comprensible y legítimo aspirar al éxito deportivo y situar a un club en el “top” provincial, autonómico o nacional. No obstante, la pregunta es clara: ¿a qué coste? Manchar las actuaciones de nuestros deportistas con gestos hostiles o insultos supone una falta de respeto a los valores inculcados por Jigoro Kano, fundador del judo. Quien actúa así no solo se retrata a sí mismo, sino que compromete la imagen del club al que representa. Ese no es el modelo de éxito que debemos promover.

El arbitraje bajo el fuego de la intolerancia

Arbitrar es una tarea compleja. El error humano existe, y aunque trabajamos para aplicar el reglamento con el mayor rigor posible, somos conscientes de la responsabilidad que asumimos. Cuando se produce un error, somos los primeros en sentir el peso de sus consecuencias.

El desacuerdo con una decisión es un derecho legítimo; las injurias y ofensas personales, no. Resulta frecuente ver cómo un entrenador descarga sobre el árbitro la frustración por un error de su pupilo, como si se tratara de un fallo arbitral. Con esta actitud se fomenta el menosprecio hacia la labor arbitral. Conviene recordarlo: el respeto al arbitraje es un pilar fundamental de la competición; sin árbitros, no hay competición.

La grada: entre la animación y el “hooliganismo”

Lo que más indigna es la transformación de parte de la grada. Algunas familias han cruzado la línea que separa al animador del hooligan, cayendo en el insulto gratuito y la falta de respeto hacia el adversario y el equipo arbitral.

Bajo el anonimato del público se escuchan barbaridades como “mátalo” o “arráncale la cabeza”. Es desolador pensar que quien grita esto no repara en que, al lado, puede estar el padre o la madre del niño al que están deseando un daño físico. Esta violencia verbal desvirtúa la esencia del judo y genera una peligrosa espiral que nada tiene que ver con la educación en valores.

Afortunadamente, la mayoría de las familias mantienen un comportamiento ejemplar. Pero no podemos ignorar estas conductas ni permitir que los exabruptos de unos pocos empañen la imagen de nuestro deporte.

Conclusión

Es primordial que analicemos estos comportamientos con honestidad. Si no somos capaces de mantener los valores de respeto y cortesía en la grada y en la silla del entrenador, estaremos fallando a nuestras jóvenes promesas.

El judo es educació o no es nada.

¡Nos vemos en los tatamis!

Comentarios

  1. Estoy de acuerdo Jorge, en cada palabra de esta reflexión. Es una lacra para nuestro deporte y desafortunadamente va cada vez a más. Añadiría tambien (por lo que veo en los campeonatos) que se está perdiendo también el respeto hacia el adversario cuando se gana un combate o no se está de acuerdo con una acción arbitral. Debemos preservar como bien dices los valores de nuestro deporte.

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  2. Es todo muy cierto, se está perdiendo cual es la principal regla del judo dentro y fuera del tatami.
    Quiero hacer incapie que lo sucedido, no es en Lucena sólo, lo estamos viendo en todos los pabellones de España, debemos para ésta lacra.

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