Jigoro Kano y los valores del judo.
Los principios del judo son la base para comprender este deporte. Ya desde sus inicios, el maestro Jigoro Kano estableció en el judo unos principios y valores que le permitieron sentar la base pedagógica de este deporte, acrecentando su valía frente a otros deportes de lucha y diferenciándolo de otras artes marciales. Esta es una de las bazas que se distinguen de otras artes marciales y que hacen del judo un deporte altamente pedagógico
La enseñanza del judo no solo supone el desarrollo de cualidades físicas, técnicas de control de nuestro cuerpo y derribar al oponente; también mejora la autoestima del practicante. El pensamiento de maestro Jigoro Kano incrementó el valor pedagógico del judo, formando una base sólida para la seguridad y el progreso del aprendizaje de este deporte. A través de los principios éticos y filosóficos del judo, Jigoro buscaba el desarrollo del judoka en una conducta que fomente el desarrollo personal. Esta no solo conlleva el desarrollo de técnicas de autodefensa, también estaba basada en el autocontrol y la proporcionalidad como búsqueda de la no violencia, fomentando el respeto hacia nuestro compañero y a uno mismo.
Todo esto nos lleva a profundizar en la enseñanza de esta disciplina, el judo, por su autocontrol, respeto desarrollo de habilidades tanto físicas como cognitivas, emocionales (empatía, respeto al compañero, autocontrol) y sociales (de interacción, protección de compañero, integración en el grupo y reconocimiento como parte de este).
Los valores del judo, pilares en la concepción del judo según el maestro Jigoro Kano , son:
- Respeto (Sonkei): Hacia maestros, compañeros y el propio dojo.
- Cortesía (Rei): Saludar y mostrar buenos modales.
- Autocontrol (Jisei): Dominar las emociones y acciones.
- Honor (Meiyo): Integridad y autoestima.
- Sinceridad (Makoto): Honestidad en palabras y actos.
- Modestia (Kenkyō): Humildad, no presumir.
- Amistad (Yūjō): Lealtad y compañerismo.
- Coraje (Yū): Valentía para enfrentar desafíos.
Todos ellos están fundamentados en dos principios principales que muestran la empatía de nuestro deporte y la búsqueda de mejora; no solo a modo individual, sino el valor del compañero en la búsqueda de la mejora y el beneficio mutuo:
- Seiryoku Zenyo (Máxima eficacia): Uso de la mínima energía de la forma más eficiente.
- Jita Kyoei (Prosperidad y beneficio mutuo): búsqueda del beneficio colectivo, no solo el individual.
En definitiva, comprender y transmitir estos
valores no es simple, sino una verdadera vocación. El judoka
que progresa no es solo quien perfecciona un seoi nage o un yoko shiho gatame, sino aquel
que aprende a crecer con su compañero, a respetar el proceso, a controlar sus
impulsos y a buscar siempre la eficacia desde la serenidad y la inteligencia.
Como técnicos,
tenemos la responsabilidad de garantizar que el judo no termina al salir del entrenamiento
y tratar de proyectarlo a nuestra vida diaria, en la forma de relacionarse, de
enfrentar dificultades y de superarse con la mayor humildad.
Por eso, seguir enseñando judo es también seguir cuidando el legado del maestro Jigoro Kano. Un legado que nos recuerda que este deporte no solo forma deportistas, sino personas que aportan cosas buenas a la sociedad. Y esa, quizá, sea la mayor victoria que podemos ayudarles a conseguir.
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