Respeta el entorno, respeta tu deporte

La Federación Española de Judo está llevando a cabo una campaña con el siguiente lema:

“Respeta el deporte, respeta el entorno. Tu basura no compite: recógela.”

Sin duda es una magnífica campaña. Pero también deberíamos preguntarnos si realmente hemos tenido que llegar a esto para recordar que debemos recoger la basura que generamos en una competición.

Hoy, en “Hablamos de Judo”, vamos a analizar este tema. Pero también vamos a hablar de una actitud que, sinceramente, no representa a nuestro deporte.




El papel del Uke en el judo

Si analizamos los orígenes del judo y la importancia del otro, de aquel que me ayuda a conseguir mis metas y objetivos en la práctica de este deporte, encontramos una figura fundamental: el Uke.

En judo, Uke (受け) es la persona que recibe la técnica ejecutada por su compañero, el Tori. Pero si analizamos la etimología de esta palabra, vemos que uke viene del verbo japonés ukeru, que significa recibir, aceptar o soportar.

Algunos parecen haberse tomado demasiado al pie de la letra este concepto. En ocasiones parece que en competición todo el mundo debe soportar y aceptar comportamientos que nada tienen que ver con los valores del judo: mala educación, falta de respeto o pequeños gestos que no dignifican nuestro deporte.

Pequeños gestos que no representan al judo

Dejar botellas de agua, vacías o no, al borde del tatami después de una competición; restos de comida, vendajes, esparadrapos o pañuelos utilizados durante el evento… son situaciones que, por desgracia, están a la orden del día.

Con estos gestos hemos perdido el respeto no solo hacia nuestros compañeros, entrenadores u organizadores de los eventos deportivos, sino también hacia los operarios de la instalación y hacia las numerosas personas que trabajan para que los recintos en los que competimos estén siempre en las mejores condiciones posibles.

Y estos gestos, sencillamente, no nos representan.

El judoka no solo compite en el tatami; también representa los valores del judo en cada pequeño gesto.

El judoka, además de deportista y competidor, debe mantener una actitud acorde con los valores del judo. Igual que respetamos al Uke, que es quien nos ayuda y recibe nuestras acciones durante el entrenamiento, también deberíamos tener la disposición de dejar el recinto tal y como lo encontramos.

No se trata de limpiar las instalaciones, pero sí de recoger lo que es nuestro y evitar desvirtuar el buen hacer que siempre ha caracterizado a nuestro deporte.

Los valores del judo fuera del tatami

Cuando Jigoro Kano visualizó una disciplina en la que el cuerpo y la mente se aunaban para llevar al individuo a sacar lo mejor de sí mismo, difícilmente tendría en mente que ese mismo individuo no respetara el entorno ni al contrario.

El judo es un deporte individual, sí, pero depende constantemente de un compañero. El Uke es tan importante como el Tori. El Uke es quien ayuda en todo momento a conseguir los objetivos y metas del Tori.

Si esto está tan claro dentro de nuestro deporte, ¿por qué no lo aplicamos también con el “Uke cotidiano” de nuestro entorno?

Este fin de semana tenemos un evento importante: el Campeonato de Andalucía Infantil y Cadete de Judo. Es una buena oportunidad para demostrar que el judo es un deporte de personas que respetan el entorno y valoran a quienes ayudan a que ese entorno sea limpio y cuidado, sin ser nosotros la causa de su deterioro.

Creo sinceramente que lo vamos a conseguir.
Porque, al final, está en nuestras manos.

¡Nos vemos en el tatami! 🥋


Si te interesan este tipo de reflexiones sobre judo, valores y experiencia en el tatami, puedes seguir la sección “Hablamos de Judo” de este blog, donde continuaremos compartiendo ideas y vivencias de nuestro deporte.

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