Alicante 2020: la Supercopa de España que vivimos justo antes del confinamiento
Cada año se disputa en Alicante la Supercopa de España Infantil y Cadete – Trofeo Isabel Fernández, una de las competiciones más importantes para los jóvenes judokas que comienzan su camino en el mundo de la competición. Este torneo se ha convertido con el tiempo en un auténtico referente dentro del judo nacional, reuniendo a deportistas de toda España y también a equipos internacionales.
En esta competición se dan cita los mejores judokas de las categorías
infantil y cadete, lo que la convierte en una preparación ideal para el
Campeonato de España. Por eso, muchos deportistas la preparan con especial
dedicación, sabiendo que aquí pueden empezar a posicionarse entre los nombres
más destacados del ranking nacional.
Participar en esta competición es siempre una experiencia especial, tanto
para deportistas como para entrenadores.
Este fin de semana se celebra dicho evento con una participación enorme y
con muchas esperanzas puestas en el futuro. Pero hoy no quiero hablar de la
edición actual y se repite en las mismas fechas y coincidiendo con una fechas muy especiales.
Quiero recordar esa edición muy especial.
Marzo de 2020: el último gran
torneo antes del COVID
Me refiero a la Copa de España de Alicante del año 2020.
Recordad bien esa fecha: 7 de marzo de 2020.
Fue exactamente el fin de semana anterior al confinamiento que paralizó el
mundo.
Aquel fin de semana llegamos a Alicante con una participación numerosísima,
muy similar a la que suele verse hoy en día. Ya se escuchaban rumores sobre un
virus que estaba afectando a varios países, pero todavía no éramos conscientes
de lo que estaba a punto de ocurrir. Los pesajes estaban llenos de deportistas,
entrenadores y familiares, y el pabellón vivía el ambiente habitual de estas
grandes citas del judo. Había muy pocas mascarillas. Casi nadie las utilizaba.En
aquel momento estábamos despreocupados. Solo queríamos disfrutar de la
competición.
Un detalle que en ese momento pasó
desapercibido
Recuerdo algo que me llamó mucho la atención.
El equipo británico participaba en el torneo y su entrenador llevaba un
bote con un líquido que aplicaba en las manos de sus deportistas antes y
después de salir al tatami.
En aquel momento parecía algo curioso.Hoy sabemos perfectamente lo que era:
gel hidroalcohólico, utilizado para desinfectar las manos tras el
contacto con el rival.
Era una señal de lo que estaba llegando… aunque entonces apenas lo
percibíamos.
Un torneo que empezó a convertirse
en algo especial
Batucadas sonando en el pabellón, gradas llenas de público y una energía
increíble La competición transcurría con total normalidad. La organización
funcionaba perfectamente, los combates fluían con ritmo y el ambiente era
espectacular.
Pero para nosotros aquel torneo empezó a tener algo especial.Uno de
nuestros alumnos comenzó a ganar combates.
Ronda tras ronda fue avanzando en el cuadro, superando rivales que estaban
entre los primeros del ranking nacional. Cada victoria aumentaba la sorpresa de
quienes nos rodeaban.
Incluso alguno se reía al verlo calentar con un gorro de Los Simpson,
aislado con sus auriculares, lanzando los brazos al aire como si estuviera
agarrando judoguis imaginarios.
Pero lo cierto es que funcionaba.
“¿De dónde ha salido este chaval?”
Seguimos avanzando: Primeras rondas, cuartos y semifinales.
Recuerdo perfectamente que, tras el pase a la final, el entrenador de un
rival al que habíamos vencido se acercó y me dijo:
—Muy buen competidor ¿De dónde ha salido este chaval? Cuídalo.
Aquella frase se me quedó grabada.
Una final muy disputada
Finalmente llegamos a la final.
Fue un combate muy disputado, intenso y emocionante, pero la victoria se
nos escapó. Aun así, conseguimos un segundo puesto más que meritorio, un
resultado magnífico teniendo en cuenta el camino que habíamos recorrido durante
la competición.
Parecía el comienzo de una historia muy bonita.
Una de esas trayectorias que empiezan a construirse poco a poco y que
prometen grandes cosas en el futuro.
Y entonces llegó el COVID
Pero la historia tomó otro rumbo.Una semana después llegó el confinamiento.
La pandemia frenó la progresión de muchos deportistas. Los entrenamientos
se pararon, las competiciones desaparecieron durante meses y muchos jóvenes
judokas vieron cómo su evolución deportiva quedaba interrumpida.
Fue un golpe duro para todo el deporte.
La lección que nos dejó aquel
torneo
Por eso siempre recuerdo aquella Copa de España de Alicante con una mezcla
de nostalgia y aprendizaje que me recuerda algo importante:
“Hay que aprovechar cada oportunidad que nos ofrece el presente.”
Nunca sabemos cuándo algo inesperado puede obligarnos a parar.
Por eso debemos seguir trabajando, compitiendo y luchando por nuestros
objetivos mientras tengamos la oportunidad de hacerlo, porque cada competición,
cada combate y cada experiencia forman parte del camino.
Y algunas, como aquella Supercopa de España de Alicante de 2020,
quedan grabadas para siempre en la memoria.

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