Judo para Veteranos: Nunca es tarde para empezar.

 

¿Alguna vez has llevado a tu hijo o hija a realizar un deporte, porque crees que s bueno para él o ella y de repente te has dado cuenta quieres practicarlo pero sientes que el tren del deporte ya pasó para ti? Pues voy a decirte que algo: en el judo o cualquier deporte, el tiempo no dicta tu capacidad, lo hace tu voluntad. Últimamente, estamos viviendo un fenómeno precioso en nuestro club: la llegada de veteranos que se acercan al tatami por primera vez. No buscan medallas olímpicas ni proyecciones de infarto, buscan algo mucho más valioso: recreación, salud y sociabilidad.


 Tu cuerpo, tus reglas: La autorregulación

A los 40, 50 o 60 años, el judo se vive de otra manera. Aquí la clave es la subjetividad. Aunque el entrenador guía la clase, el veterano tiene el "mando a distancia" de su propia intensidad.

  • Escucha a tu cuerpo: Tú decides hasta dónde llegar en cada randori.y ejercicio
  • Motivación vs. Ego: El objetivo es ejercitarte, sudar, aprender la técnica y salir mejor de lo que entraste, sin necesidad de demostrar nada a nadie.
  • Sociabilización: Más allá del ejercicio, el tatami es un lugar de encuentro y amistad.

Muchos de nuestros nuevos alumnos llegaron por una razón muy especial: sus hijos. Es curioso y emocionante ver cómo los papeles se invierten. A veces es el niño el que convence a su padre o madre para que se ponga el judogi. No solo están haciendo deporte; están compartiendo un proyecto  común, valores de respeto y una actividad que une a la familia fuera de las actividades cotidianas.

Una reflexión personal

A veces me preguntan por qué admiro tanto a estos principiantes veteranos. Veréis, yo tuve la suerte de que mis padres decidieron por mí cuando era pequeño. Para mí, el judo fue un regalo que me dieron y que yo decidí conservar. Pero empezar de cero a una edad adulta... eso requiere una valentía especial. Salir de la zona de confort y ponerse un cinturón blanco cuando ya eres un profesional o un padre madre de familia consolidado es un acto de humildad que me inspira profundamente.


¿Y tú? ¿Te atreves a dar el paso? Si tus hijos ya están en el club, o si simplemente buscas una forma diferente de ponerte en forma en un ambiente sano, estás tardando, el tatami te está esperando.

¡Nos vemos en el tatami!

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