Reflexiones sobre la Copa de Andalucía de Judo: Propuestas para el futuro del Judo benjamín y alevín
Se ha disputado en Córdoba la Copa de Andalucía en las categorías benjamín y alevín. Como es habitual, esta competición tiene un peso específico dentro del calendario de la FANJYDA. Al ser el turno de los más pequeños, el evento no debe considerarse simplemente como un campeonato donde lo único importante es ganar; aunque la victoria es un elemento motivador, el enfoque principal debe ser competitivo pero, sobre todo, formativo.
Pero no nos engañemos: esta visión formativa no es unánime. Todavía se escuchan voces a pie de tatami que añoran el reglamento de adultos para los más pequeños, considerando que las restricciones actuales desvirtúan la competición. Ante este escenario, cabe preguntarse: ¿son estos cambios un obstáculo o un paso adelante para el judo actual?
Sobre esta base, planteo estos tres pilares fundamentales que, a mi juicio, pueden marcar el camino a seguir:
1. Propuesta de un nuevo formato
organizativo
A nivel de organización, el modelo actual podría evolucionar para fomentar
el judo base a nivel provincial. Si bien se ha avanzado con la creación de
sectores, propongo un formato distinto: potenciar las fases provinciales.
Realizar encuentros puntuables en cada provincia permitiría:
- Fomentar la
base: Facilitar que los judokas noveles se inicien sin necesidad de grandes
desplazamientos.
- Selección de
los más destacados: Que solo los mejores
(primeros y segundos de cada peso) accedan a una fase final con los 16
mejores de toda Andalucía. Evitando el encontrarnos en sectores distintas
ligas en un mismo peso.
- Optimización
de recursos: El uso de recursos humanos locales daría paso a que los árbitros
noveles realicen sus prácticas y formación en encuentros más
frecuentes y controlados.
2. El reto del arbitraje y el
reglamento adaptado
Uno de los temas más debatidos "entre bambalinas" es el
reglamento. Las modificaciones específicas para estas edades —como empezar
agarrados o las restricciones en técnicas de makikomi, sutemi o
contraataques hacia atrás— convierten a estas categorías en las más
difíciles de arbitrar.
La labor del árbitro, que a veces debe detener un combate a mitad de una
acción para preservar la integridad física del niño, no siempre es comprendida
por entrenadores o familiares. Esto genera una brecha de comprensión que solo
se soluciona con labor didáctica. Es fundamental que los entrenadores
expliquen estas normas tanto a los alumnos como a sus padres antes de la
competición.
3. La transición a categorías
superiores
Existe una realidad innegable: muchos alevines compiten con reglamento
adaptado y, en pocos meses, deben dar el salto a las normas de adultos. Se ha
planteado la posibilidad de realizar una competición con el reglamento
oficial para alevines de último año al final de la temporada (hacia el mes
de mayo). Personalmente, no veo mal esta iniciativa, ya que serviría como una
formación necesaria para el cambio de categoría.
Conclusión
La actividad en estas edades debería ser más abundante a nivel local.
Debemos promocionar nuestro deporte desde la base, permitiendo que las familias
y los jóvenes judokas comprendan que el judo formativo no es el judo de los
mayores.
Aunque el calendario está saturado con Copas de España y cursos, debemos
priorizar la promoción interna. La base es la clave para llegar a la élite y,
como todo en la vida, a competir también se aprende. Es un paso
indispensable en la formación de los futuros campeones.
Próximamente realizaré una reflexión más profunda sobre el reglamento adaptado en
este mismo medio.
¡Nos vemos en el tatami! 🥋

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